Hay reconocimientos que trascienden un cinturón, un diploma o un grado. Son aquellos que hablan de disciplina, perseverancia y carácter. El reciente reconocimiento otorgado al teniente coronel retirado del Ejército Nacional José Fernando López García, con el grado de UE SHINOBI, cinturón negro, pertenece a esa categoría.
El veterano oficial colombiano participó en el Genki Renshu y en el entrenamiento técnico desarrollado en Galicia, España, escenarios de exigencia física y técnica en los que demostró, de acuerdo con la organización, un sobresaliente espíritu de sacrificio, excelente condición física y un elevado nivel técnico.
Pero ¿qué representa realmente esta disciplina?
El Ninjutsu, y particularmente el trabajo desarrollado bajo la tradición Shinobi, reúne técnicas de combate, desplazamiento, manejo de diferentes herramientas y armas tradicionales, estrategia, supervivencia y conocimiento del entorno. No se limita a la fuerza física. La propia Japan Ninjutsu Federation señala que el contacto con la naturaleza, la supervivencia, las técnicas de infiltración, la estrategia y el estudio histórico forman parte de su concepción del entrenamiento.
El Shinobi Genki Renshu, por su parte, es concebido como un entrenamiento intensivo. Los registros de la organización muestran jornadas de varios días dedicadas al estudio y práctica del Ninjutsu tradicional, incluyendo técnicas de manos vacías, armas tradicionales y trabajo en contacto con la naturaleza.
En Colombia, esta disciplina cuenta con presencia documentada desde 2011, cuando la Japan Ninjutsu Federation registró la realización de seminarios internacionales para Sudamérica en territorio colombiano.
En ese contexto, el logro del teniente coronel López adquiere un significado especial. Es un oficial perteneciente al curso militar coronel Jaime Fajardo Cifuentes, y hoy, desde otra faceta de su vida profesional y personal, vuelve a demostrar que la formación militar deja huellas que permanecen más allá del uniforme. Su desempeño no solamente representa un logro individual. También deja en alto el nombre de su curso, del Ejército Nacional, de la disciplina que practica y, de manera muy especial, de los hombres y mujeres que integran las reservas militares.
Porque estar en la reserva no significa abandonar los principios adquiridos durante el servicio. La disciplina, el sacrificio, la preparación permanente y el espíritu de superación continúan siendo parte de la vida de muchos soldados. Un reconocimiento que, más que premiar una técnica, distingue una manera de vivir: entrenar, perseverar, superar los límites y nunca olvidar el honor de representar a Colombia.
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